Carta del Hermano Mayor

Queridos hermanos cofrades:

La Cuaresma va a concluir en unas condiciones que están poniendo a prueba nuestra generosidad y nuestro compromiso. Después, y una vez más, viviremos y celebraremos el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo; pero lo haremos de una forma inédita para todos nosotros. Más aún para las hermandades, que, de acuerdo con las autoridades municipales y el Arzobispado, no procesionaremos este 2020 a nuestros Titulares.

Esta Semana Santa nos llama de forma especial a la obediencia. Y vienen a propósito aquí unas palabras de Santa Luisa de Marillac, la fundadora de las Hijas de la Caridad, de la que hoy mismo celebramos el 360 aniversario de su muerte: «Para que la obediencia sea tal como Dios nos la pide, es necesario que obedezcamos con gran sencillez y humildad». En ese espíritu que debe caracterizar a nuestra hermandad, os doy las gracias por la sencillez con que habéis acogido las directrices de las autoridades políticas y eclesiásticas, aceptando la realidad que nos ha tocado vivir y que nos está interpelando.

En estos días en que sustituimos el bullicio de la casa de hermandad, las campanillas, los hábitos y las mantillas por el recogimiento en nuestras casas, os animo a vivir con humildad nuestra debilidad como seres humanos y experimentar, a lo largo de la Semana Santa que ya se va acercando, la fortaleza que el Resucitado nos ofrece al recorrer el camino que Él nos traza. Y lo haremos, como siempre, con la Alegría que aprendimos de nuestra Madre.

Que Ellos os bendigan a vosotros y a vuestras familias.