Crisis

Como todos sabemos la palabra estrella en este tiempo que nos toca vivir es crisis. Todo lo que nos rodea esta bañada por esta palabra, prensa, televisión, incluso la cofradía es contagiada por esta palabra que se ha convertido en una desafortunada forma de vivir. Todo lo puede esta palabra, afectando al corazón de nuestras casas el la que se ha cambiado nuestra forma de vivir y de pensar.

La reflexión que quiero hacer en estas palabras, es haceros ver que si esta crisis tan terrible, afecta a nuestras vidas lo hace también y de que manera a nuestra hermandad que es parte de ella. Pasados ya los actos conmemorativos del veinticinco aniversario de nuestra cofradía, actos afrontados de forma sencilla he igualmente digna, por culpa de la palabra que nos ocupa, en varias de sus formas: económica y espiritual.

Os invito a dejar de mencionar desde este mismo momento dicha palabra y realizar un esfuerzo que requiere más de lo personal y espiritual que de lo económico.
Nuestros actos también pueden romper esta trayectoria, involucrándonos más en los actos que son imprescindibles para el funcionamiento de la hermandad. Acudir el último sábado de cada mes a misa de culto a nuestros titulares es el primer paso que debemos realizar, participar del cuerpo y sangre de nuestro señor nos puede ayudar también a sofocar los acontecimientos sociales y con la inmejorable vitalidad y actitud de nuestro párroco-consiliario está garantizado su esfuerzo y aliento. Es momento pues de animar a los hermanos cofrades, a través de estas líneas de retomar el hábito de acudir a misa.

Ahora comienza un incesante calendario, lleno de multitud de compromisos y actos de la hermandad. Coincidiendo con la cuaresma, periodo de preparación. Pues bien, también nosotros nos tenemos que preparar para la salida procesional, participando en los actos que organiza la hermandad y parroquia: Presentación del cartel Semana Santa 2011, triduo y función principal, besa pies y besa manos de nuestros titulares y como no la participación en la salida procesional.

Cambiemos el chip”, al igual que nos renovamos para la llegada de la Resurrección, en cuerpo y espirito. Hagamos desaparecer la crisis de motivación que nos hace poco participativos y pobres de valores. Cambiemos el no en si, la apatía en disposición, la oscuridad en luz, la muerte en Resurrección. Entre todos podemos, solo hay que ver el baso medio lleno y no medio vació.

Anunciemos la llegada de la Pascua de Resurrección, como si de la salida de crisis se tratase, llenos de esperanza y vida.

Germán Martínez López-Mañas

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