Paz y Alegría de Domingo

El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa rememorando la Entrada de Jesús en Jerusalén. La liturgia de las palmas anticipa en este domingo la llamada Pascua Florida, el triunfo de la resurrección.

Estos dos domingos son un lujo para Granada, en cuanto a desfiles procesionales. El pueblo puede ver plásticamente el Domingo de Ramos la Entrada en Jerusalén en el momento en que Jesús de Nazaret entra triunfalmente en ella, en medio de una multitud que lo aclama; y, en el Domingo de Pascua, a Cristo Rescuitado, triunfante, rodeado de su madre y sus discípulos.

Existe otro nexo de unión entre estos dos domingos y estas dos hermandades, su patrimonio humano más querido: los niños, a los que extremadamente cuidamos. El Domingo de Ramos, Jesús va rodeado de niños, no puede ser de otra manera. El evangelista San Marcos (10, 14-15) recoge las palabras de Jesús cuando, dirigiéndose a la muchedumbre, dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí”. Nosotros, la cofradía de la Borriquilla, hacemos nuestra la exhortación de Jesús. Los niños y niñas van vestidos a la usanza hebrea, portando en sus manitas las palmas que han sido bendecidas por la mañana. ¡Qué algarabía!, ¡qué nervios!, ¡qué risas!, ¡qué júbilo!, ¡qué gozo! hay alrededor del paso de misterio, en torno a las cuatro de la tarde, en el Perpetuo Socorro. Por estas razones, en nuestro paso de misterio va una niña hebrea y un niño hebreo que son el orgullo de la cofradía.

Van pasando los días. Jesús va camino del calvario. Muere en la cruz. Por fin llega el gran día: es Domingo de Resurrección o Domingo de Gloria. La noche de Pascua es el momento en el cual Jesús salió de su sepulcro. Este hecho es fundamental para el cristianismo. La resurrección de Jesús es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte. ¿Cómo lo demostramos a los ojos humanos? En Granada, los cristianos tenemos la satisfacción de contar con la hermandad de Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría que, a través de sus hermanos más pequeños, niños y niñas vestidos con túnica blanca y capelina celeste, transmiten la alegría a toda la ciudad con el tintineo de sus campanillas, con sus semblantes felices, con sus miradas que irradian luz. Esta chiquillería va anunciando que Jesús ha resucitado.

La semana más grande del año comienza y termina con niños y niñas acompañando y rodeando a Jesús, los seres más limpios, más puros, más inocentes. Gracias a ellos, podemos crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos.

Vivamos con Paz y Alegría. Jesús Rey está vivo y está resucitado junto a nosotros.

María del Carmen Tovar Soto

Vice-Hermana Mayor de la Cofradía
de la Entrada de Jesús en Jerusalén

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